EL CANTAR DEL MIO CID
El Cantar de mio Cid es un
cantar de gesta anónimo que relata hazañas heroicas inspiradas
libremente en los últimos años de la vida del
caballero castellano Rodrigo Díaz el Campeador. Compuesto, según la gran
mayoría de la crítica actual, alrededor del año 1200, se trata de la
primera obra narrativa extensa de la literatura española en una lengua
romance, y destaca por el alto valor literario de su estilo.
El poema consta de 3735 versos
de extensión variable (anososilábicos), aunque predominan los de catorce
a dieciséis sílabas métricas, y están divididos en dos
hemistiquios separados por cesura. La longitud de cada hemistiquio es
normalmente de tres a once sílabas, y se considera unidad mínima de la
prosodia del Cantar. No hay división en estrofas, y los versos se
agrupan en tiradas, es decir, series de versos con una misma rima
asonante.
Se desconoce su título
original, aunque probablemente se llamaría «gesta» o «cantar», términos
con los que el autor describe la obra en los versos 1085 y 2276,
respectivamente.
El Cantar de mio
Cid reaprovecha una buena cantidad de noticias históricas, a menudo
transformadas por las necesidades literarias de adecuar la historia al
género de los cantares de gesta y a lo que se esperaba de un héroe
épico, e inventa otra serie de pasajes, el más destacado el de la
afrenta de los infantes de Carrión, que es toda ficticia, pues ni
siquiera se ha podido comprobar la existencia de estos condes.
Para otros datos, como los
nombres de los personajes históricos, pudo haber utilizado también la
documentación legal de la época, en su condición de letrado, si bien por
reminiscencias de documentos manejados por otros motivos, y no
acudiendo expresamente a archivos de diplomas sobre Rodrigo Díaz para
documentar la obra que estaba escribiendo, lo cual es un planteamiento
anacrónico, además de que este tipo de documentación no ofrece el
material que sería necesario para componer un poema épico. Fue este
procedimiento de composición en el que se fundamentaron las tesis de
Colin Smith, que defendió que el autor era Per Abbad, identificándolo
con un clérigo y jurista burgalés.
Si existió una tradición de
cantares de gesta hispánicos anteriores al de mio Cid (algo que niegan
autores como Colin Smith), este heredaría su sistema métrico, que sería
una romanización del hexámetro latino adaptado con acentos de
intensidad, en lugar de cantidad. Pero la más clara influencia se da con
respecto a la épica francesa del siglo XII, en especial la Chanson de
Ronald (quizá a partir de un Cantar de Roldán hispánico, de cuya
existencia hay indicios), de la que adoptó, entre otros aspectos, el
sistema formular. Su eco se percibe también en otros pasajes concretos,
como el verso 20 «¡Dios, qué buen vasallo, si oviesse buen señor!», la
aparición del arcángel San Gabriel, la estructura narrativa de los
combates y el tipo de tácticas y armamentos guerreros, o la figura del
obispo guerrero Jerónimo, paralela a la del Turpín del changon de
gente francesa.
http://es.wikipedia.org/wiki/Cantar_de_mio_Cid